Agosto celoso

Me miraba detrás de unos ojos agotados y una cara ciertamente algo descompuesta, me escuchaba pero su esfuerzo no era suficiente para dejar los párpados levantados apenas unos segundos…

Sabía que terminaría diciendo que no podía más, yo intentaba suavizar mi tono de voz, intentando no arrasar con mis planteamientos sobre el papel, sin agoviar con demasiados datos, intentando generalizar, hablar a rasgos generales de cosas… pero era inevitable, al final cuando se sintió con el turno de palabra empezó diciendo que físicamente no podía más y que necesitaba unas vacaciones.

Entonces entendí que me había quedado sólo ahí arriba, en la cumbre luchando de nuevo sólo, intentando colocar la bandera de la conquista en la cima de una montaña perdida en el mundo al que sólo le importa a mí, o por lo menos al que más le importa de toda mi tropa. No hay bajas, sólo están cansados, pero su lucha no es la mía y sus rostros piden tiempo, piden acampar a esta ladera de la montaña y esperar al amanecer para continuar con la batalla.

Entonces ella sin mediar palabra miró con sus ojos llenos de luz hacia mis ojos llenos de soledad y me dijo “también tú necesitas descansar”. Bastó su mirada para recostarme en el regazo de su cándida complaciencia y convencerme de que mañana, al despuntar el alba seguiré al frente de mi tropa, de mi batalla, de mi lucha y conseguiré lo mismo que hoy pero con una sonrisa en el alma.

Agosto empieza a sentir celos de mi calendario y me echa por cara que apenas le dedico tiempo, tiempo de sol y agua, tiempo horizontal sobre la hierva y sobre un oxígeno que se reparte mejor entre los pulmones contaminados de rutina.

El espejo no miente… también yo necesito descansar

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