MALÚ
Tenía un mini de sangría entre las manos, había terminado de engullir con cierto cabreo un kebap que me había costado ni más ni menos que 5 Euros. Pensaba que tenía tiempo de sobra pero no, escuché nítidamente entre toda la masa de decibelios de los coches de choque, las atracciones de feria, megafonía variada y demás que el concierto había empezado. Dios, a las once en punto!!!
Eso me gustó, un artista que no cuenta con los minutos de retraso, con esa coletilla del público que cuenta con el “está anunciado a en punto, pero empezará a y media”, y es que si uno quiere diferenciarse de determinados vicios en esto tiene que empezar por desmarcarse de esas actitudes que tanta imagen de informalidad han dado a muchos artistas.
Así que con el mini de sangría en una mano y una preciosa mujer en la otra
me dirijí hacia la zona del escenario grande del recinto ferial.
Allí estaba, radiante, con un montaje espectacular y una banda de 7 músicos en escena.
Malú.
No me lo esperaba la verdad, 7 tfts gigantes, pantallas por todo el escenario, ni una gota de humo y luces preciosas. Un montaje super elegante y super bien montado propio de una diva de la música española que ya tiene bien claro cuál es su sitio dentro del panorama actual y pone su orgullo por delante para dejarlo claro sobre el escenario porque, claro está, demostrado sobre las tablas, que arte tiene un rato y voz ya ni te cuento.
Hace años que la ví en las fiestas de Arganda del Rey, por aquel entonces un viejo conocido, José de Castro (jopi) tocaba la guitarra con ella en su gira… de entonces a hoy han cambiado mucho las cosas, Malú ya no es una promesa sino una artista consolidada con una legión de fans que ocupaban las primeras filas del concierto desde las 18.30hrs (doy fé, pasé por allí a esa hora y lo flipé).
Sinceramente, sentí respeto, mucho respeto.
En unos días viene Antonio Orozco y después Miguel bosé, juro que no me lo pierdo.
