VIAJE AL AMOR

El sillón ya no podía agrandarse más a mi espalda, yo no podía estar más tirado y él no podía hacerse más mullido, ese era su tope y punto.

Mientras el zapping de las tantas de la madrugada corría sobre mis ojos como el coche que sale frente a la garita del vigilante cada noche a las 2… más que esperar una sorpresa lo que haces es pasar lista a lo de siempre: concursos timofónicos de esos de buscar palabras en crucigramas facilones, aparatos que hacen de tus michelines tabletas de chocolate sin moverte de la silla y alguna escena porno que otra en las teles locales.

Pero esa noche ocurrió algo, distinto. No sé qué cadena era… pero era… paré de golpe porque mis ojos no daban crédito. Sanchez Dragó y Eduardo Punset frente a frente. No me lo podía creer, el gurú de las ciencias y el ariete de las letras juntos, frente a frente, sofás y mesa de por medio…

Eduardo PunsetSubí el volúmen. El sillón recuperó su dignidad. Y cada poro de mi ser se volvió absorvente.

¿De qué podían estar hablando estos dos titanes de las ciencias y las letras? ¿Qué podía haberles puesto frente a frente?¿Qué causa, razón, excusa, motivo…..?

No podía ser otro que “El amor”…. Eduardo Punset acaba de publicar un libro llamado “Viaje al amor”, curioso, otro punto de vista… esa noche se intercambiaron los papeles y el científico respondió con poesía a la cientificación curiosa del letrado. Punset hablaba en su tono pausado, profundo y embriagador de algo tan poco científico como el amor, el catalán abrigaba cada frase con sus lógicos razonamientos tirando de mitología griega, de estadísticas antropológicas… hablaba de la preocupación que sentía por la educación que estaba recibiendo su nieta, defendía la histórica evolución humana hacia la monogamia… y se atrevió a definir la felicidad como “la ausencia de todo miedo”…
Dragó, el fuego del corazón pasional de las letras tiraba de la ironía y las preguntas trampa sobre las sustancias que segrega el cerebro responsables del enamoramiento, sobre las excepciones que sufría en sí mismo para cumplir con las excepciones de la estadística. Esgrimía,sobre el horizonte de sus gafas caídas, esas preguntas de perogrullo que haríamos nosotros mismos si tuviésemos delante a alguien cuyo respeto le precede dos metros por delante al entrar por la puerta.

Flipé, aluciné lo pasé en grande, aguanté casi 15 minutos de anuncios para terminar de ver la tertulia-entrevista, y me acosté satisfecho con el tiempo gastado frente al televisor.

Será el próximo libro que me compre, hay una web sobre él, y el primer capítulo te lo puedes bajar en pfd.

www.elviajealamor.com

ya me contarás.

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