Bitácora Plasencia – Navalmoral

Sala impacto – Plasencia….

En días como estos si te retrasas 30 minutos en algo, la pelotera se hace enorme y crece y crece hasta llegar a retrasar absolutamente todo el planing del día en una hora o más.
Desde las 8,30 de la mañana tenía todo planificadísimo, todo, o casi todo, tenía que ir con urgencia a Guadalajara temprano, pero allí se lió todo.
Camino a las Rozas, de vuelta, me comí todo el tráfico del mundo y al final fuí sin comer a recoger la furgo haciendo esperar a Pablo en Plaza de España casi 3 cuartos de hora, así, en la calle con su ampli y su bajo mirando al cielo y al reloj alternativamente.
Trágate todo el tráfico de hora punta desde Plaza Castilla hasta Oporto y terminas de cargar una hora después de lo que estaba previsto.
Menos mal que le viaje moló… George había traído musiquita de la suya y yo también había bajado el padre nuestro de mis influencias.
Kilómetros de Zeppelin, Maiden, Alice in Chains, Nirvana, y un largo etcétera.
Llegamos a Plasencia, la sala impacto está en pleno centro histórico de la ciudad, hay que pedir un permiso especial para entrar con los coches al casco antiguo, tiene que abrirte la policía…
En la espera generamos algo de cola de varios vehículos que George se encargó de “aplacar” bajándose de la furgo a la escucha del primer claxon… consiguió un silencio instantáneo.
Llegamos a la Sala y montamos con ciertas dificultades de sonido, no acabamos de encontrar nuestra identidad en toda la prueba, y eso alargó en más tiempo del que es normal en nosotros la prueba…
La cena en unos salones muy elegantes para la ocasión sirvió para conocernos todos un poco mejor, preguntándonos quiénes somos, de dónde venimos y a dónde coño vamos, parecíamos un grupo de terapia de integración social contándonos cada quien a cada cual cómo empezamos en esto, primeros grupos, primeros discos, increíble…
Al llegar al Hotel el ama de llaves nos llama ostentosamente la atención porque no llevábamos silenciadores en los zapatos y hacíamos un ruído decibélico descomunal que al parecer ponía al borde del infarto a los residentes… flipamos en colores, pero aún más cuando tras la ducha alquien nos grita desde su habitación “queréis callaros coño!!!”…
Con los ojos como platos vamos ya directamente a la sala, andando, comentando la jugada, flipando un poco la verdad.
Llegamos a la sala, buen ambiente, buena gente, hay caras conocidas, han vendio a vernos gente que nos vió en Badajoz (Ana de http://www.misdesvarios.es) y Jose Luis se ha venido desde Segovia!!!.
La cara de Ismael, dueño de la sala, dice que vamos con algo de retraso, tenemos que subir en breves ya a tocar.
Así que sin más, comenzamos con la intro y subimos…
Algo no va bien dentro de mí, empiezo a cantar pero siento un ligero mareo, tras “más agua que en el mar” tenemos que parar.
George y Jose Luis me atienden en las escaleras junto al escenario, joder no lo entiendo, no me siento bien….
Agua, azúcar, 5 minutos y otra vez arriba, pido un taburete, me siento mejor pero no me fío.
Comenzamos de nuevo y ya la cosa pinta de otra forma.
No hay un buen sonido por monitores, George tiene problemas para escucharse pero yo sí que me oigo más o menos bien.
A medida que vamos tocando el oído acepta el sonido de la sala y nos vamos metiendo más y más en el repertorio. A la gente le ha gustado No engañes a los ángeles y por supuesto las versiones.
No va mal pero no acabamos de enganchar, vamos dando cada vez más en cada canción y lentamente detecto que la sala acepta lo que hacemos, lo que somos. Metemos las versiones de rigor y poco a poco vamos llegando al final del concierto sin que el resultado sea espectacular, pero dignamente nos suicidamos haciendo el heavy con Barricada como excusa.
Nadie pide “otra”, un bis tiene que estar justificado y hoy no lo está.
Recogemos, charlamos, descansamos, en el reparto de habitaciones nos toca junto a George y a mí. Pero Alex y Pablo no van a alargar más la noche. Así que al poco de terminar la cerveza post-concierto nos vamos todos juntos al hostal.
George se acostó y se durmió al instante, en la misma postura toda la noche, a mí me costó más… extrañé la cama, no dormí muy bien.
Al día siguiente amanecimos con la firme intención de no movernos hasta pegarnos un buen desayuno y un baño de sol en la plaza principal de Plasencia.
Estábamos un poco empanados, salimos de Plasencia con la música a toda hostia sin pensar demasiado, la prueba de sonido en Navalmoral era a las 4 de la tarde, teníamos tiempo de sobra para comer, checking HOtel y demás… todo estaba saliendo a pedir de boca.
Joder!
Dónde está mi carnet de conducir?
son cosas que te preguntas cuando llevas un vehículo alquilado…
Mierda! me lo he dejado en el hotel de plasencia…
El cambio de cara de George, Pablo y Alex fue espectacular.
Media Vuelta, de nuevo a Plasencia, hotel
yo-“hola señora, me dejé ayer olvidado…”
ama de llaves – “si, una chaqueta y una cartera”
yo-“sí, menos mal, lo siento”
ama de llaves – “no hay problema aquí lo tiene”
yo-“muchas gracias de verdad”
adios
adios….
Iron maiden a toda hostia en el coche…
George y yo canturreando incluso los sólos de guitarra.
Navalmoral, encontramos fácil la sala.
Bonita, es un Mini Chesterfield Café … café-restaurante con un escenario pequeñito, pero suficiente.Decoración muy de madera y diseño modernito, se hace muy agradable nada más entrar.
Montamos con cierta calma, para nosotros es genial que la prueba de sonido sea tan temprano, ójala pudiésemos probar sonido en todas las salas tan temprano.
De esa forma pudimos ir al hotel, descansar antes de cenar y de actuar. En una palabra, cuando llegó la hora de la actuación estábamos como una rosa.
Cosas que no deben pasarse por alto: el Hotel, aunque por fuera parecía un hostal de carretera, por dentro sorprendía lo moderno de sus instalaciones, bien cuidado, limpio, climatizador en las habitaciones, baños amplios y nuevos, en una palabra sorprendente. Y la cena en el propio Café Boulevard riquísima, tremendas hamburguesas nos metimos para el cuerpo antes de subir.
La sala estaba llena, muy llena, quizá sea el concierto de fuera de Madrid que más gente había. Empezamos a tocar y la gente estaba expectante pero claro, no nos conocían y fue ciertamente difícil conectar con ellos. Esta vez intercalamos las versiones antes de lo que es habitual, creo que tocamos una versión por cada 3 temas nuestros, pero aún así notaba que la gente quería engancharse y algo lo impedía.
En primera fila había unas cuantas chicas que estaba muy muy dispuestas a pasarlo bien tocásemos lo que tocásemos, así que tomándolas como aliadas decidimos en el propio escenario arriesgarnos a un set acústico… era una jugada a cara o cruz, podía levantar al público o podía hundir el concierto.
Tiré de Loquillo, Secretos, Alaska y clásicos de los 80…
Salió bien, para mi sorpresa incluso había chicas en primera fila que se sabían las letras enteras de algún tema de los secretos.
Fue definitivo, la gente respondió y de ahí al final del concierto todo fué sobre ruedas.
Final y éxito.
Firmamos unos cuantos discos, incluso algunos pósters.
Alex y Pablo atendían a ciertas fans desbocadas mientras Giorgio y yo ganábamos cierto poder en nuestro hueco de la barra.
Dani, el dueño de la sala, estaba contento, nos comentó que repetiríamos, en cierto modo los cuatro estábamos celebrando que fue uno de los mejores conciertos que llevamos en esta gira. Alex estaba pletórico, Giorgio muy feliz, Pablo en su salsa rodeados de chicas simpáticas…
Para que te toque uno de éstos, tienes que dar unos cuantos que son para olvidar….
Merece la pena esta aventura sólo por estos días, por estas noches, y por esos “post-Conciertos” que tan buen sabor de boca te dejan.
Guardaba buenos recuerdos de Navalmoral por la anterior gira con “juntos en la miseria”, debe ser que la buena gente se acumula allí, porque el recuerdo se ha renovado con gente nueva y muy buen rollo….
Hemos ganado a una fan incondicional, Laura….
En mayo esperamos repetir…

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