y los miedos…

Cuando estás empezando todas tus ilusiones son metas. Quieres estar en “primera división” y para ello necesitas buenos instrumentos, buen equipo para sonar bien, un local de ensayo digno donde estés agusto y cómodo preparando tu repertorio…

Cuando consigues tus primeras ilusiones, tus primeras metas, sigues mirando más alto, quieres componer mejor, sonar mejor, cantar mejor, tocar mejor y cuando tienes entre tus oídos algo decente llega la primera gran meta, el primer gran logro: tu primera grabación decente, tu primera maqueta. Es la forma de enseñar al mundo qué es lo que tienes en la cabeza, qué es lo que hacéis en el local de ensayo, qué es lo ocurrió un día en tu habitación y se transformó en canción.

Cuado tienes ya conseguida tu maqueta, la ilusión se vuelve más avariciosa, las metas son ahora más altas, la maqueta es la llave para entrar en salas importantes para tocar y también para entrar en alguna compañía discográfica que crea en tí del mismo modo que tú crees en tus canciones. E irremediablemente empieza a rondar en tu cabeza la palabra “disco”, si… quieres tener un disco. Tus familiares, tus amigos, colegas que vienen a tus conciertos te dicen que vales mucho, que los hay muchos peores sonando en la radio, y estos halagos van alimentando tu autoestima, tu ego, tu euforia.

Comienzas a moverte por discográficas, todos hemos hecho lo mismo. Un día te levantas por la mañana con la lista de las grandes, sus direcciones, metros más cercanos etc… y con un montón de copias y sobres bajo el brazo te tiras toda la mañana y parte de la tarde pateándote Madrid dejando tu super-maqueta en Emi, Universal, Sony-Bmg, Warner, Dro, Virgin, Vale music, Tool, y por supuesto las más medianas y también los sellos más pequeños.

En este punto acaba la historia de muchos grupos, que no ven refrendada su ilusión por el interés de las discográficas o los medios. En algunos casos, muchos casos, se genera cierto interés por algún sello pequeño con el que no contabas, te llaman, muestran cierto interés, e incluso (y eso ya es la hostia) vienen a verte a algún concierto. También puede ser que tu maqueta haya caído en manos de algún productor que ha visto buena madera en tus formas pero ve la talla final de otra forma con la que tú no estás muy de acuerdo, pero que por lo general está mejor presentada de cara a las compañías…

sandropopMuchas veces, te ves inmerso en un galimatías tremendo en el que están involucradas muchas partes como productor, editorial y sello pequeño, situaciones que alimentan aún más tu ilusión, tus metas, tus ganas de seguir demostrando lo que llevas dentro. En la mayoría de las ocasiones tus ganas te ciegan, hasta tal punto que no ves la realidad como la ven los demás y tu ilusión te tapa los ojos de tal modo que llegas a creer a ese productor, intermediario, mánager, lo que sea que te ha prometido llevarte a lo más alto si pagas unos 9.000 euros por grabar, promocionar, presentarte a las grandes, etc. etc.etc…. Ésta es la parte de los engaños, de las promesas, de gente que te come la oreja prometiéndote el oro y el moro si confías en ellos y por supuesto, si les pagas.

Un día, suena la campana.

Una llamada.

Alguien está realmente interesado en tí, en tu repertorio, en tus canciones… viene a verte en directo, quedas para hablar toro día, vuelve a verte en directo, vuelves a quedar en su despacho… y finalmente empiezas a dar el paso de la profesionalización: tu primer contrato, tu primera firma….

No sabes muy bien lo que firmas, pero te da igual, qué mas te da el 40% o el 25% de tus derechos editoriales si hasta hoy no tienes nada? y piensas “joder qué puedo perder? el 40% de nada, es NADA….

Tu disco sale adelante, te peleas con el productor, muchas veces hay temas que no te gustan nada, otras veces canciones que pensabas terminadas, intocables, se convierten el verdaderos singles gracias a la mano del productor en el estudio. Acabada la grabación casi se te saltan las lágrimas cuando te entregan en mano tu disco, sí, tu disco… pero…

ahí no acaban tus metas, tus objetivos, tus ilusiones… ahora quieres que el disco suene en la radio, que haya un video clip que lo defienda en televisión, quieres tocar en mejores salas, tocar por toda españa…. ya ni te acuerdas de tus días de frio en aquel almacén, detrás del cementerio, donde tenías que tragar litros de alcohol para combatir el frío de los ensayos en pleno diciembre. Tu vieja guitarra que te ayudó con tus primeros pasos de músico se cubre de polvo en el rincón de la habitacion proque ahora tienes cada día en tus manos esa fender telecaster americana que la ha relegado a un segundo, o tercer plano. Reniegas de aquellos garitos donde diste tus priemeros conciertos a ras de suelo, sonando con tu juego de voces de apenas 500 watios.

Durante todos estos años, has ido subieno peldaño a peldaño una escalera que han subido muchos para llamar a la puerta del éxito. Sudando, trabajando, esforzándote al máximo, mejorando, estudiando… soñando con llegar a esa misma puerta a la que han llamado tantos… a los que has ido a ver en directo, de los que tienes su disco, de los que guadas sus entradas. Y ¿quién te lo iba a decir? un día va y te toca a tí, has llegado al último peldaño de esa escalera, has pasado por todas las plantas, rellanos y descansillos de este camino, has pasado por todo, miras un momento hacia abajo y ves todos los conciertos, los fans, las maquetas, los malos y buenos rollos, músicos que han pasado por tu banda, noches de rock and roll, noches para olvidar y noches memorables para llegar donde estás ahora, con tu disco, con tu video clip, con todas tus ganas y tus ilusiones… sólo queda una cosa…

llamar a esa puerta, la puerta del éxito…

y te de pronto, repentinamente aparece en tu estómago algo con lo que no habías contado en todos estos años..

EL MIEDO.

Miedo a que tras la puerta no haya nadie, miedo a que no se abra, miedo a que tu disco, tus canciones…. sencillamente … NO GUSTEN.

Miedo a que entres en ese humbral del éxito y tu nombre no esté en lista de puerta.

Miedo a que no tengas eso que han tenido tantos otros… SUERTE.

Por eso cuando me preguntan ¿qué sientes ahora que van a empezar a verte miles de personas por televisión? respondo, siento miedo.

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