una voz y una guitarra

En ningún sitio se oye mejor la guitarra como en la cocina. Tiene el rebote perfecto, una reverb medida, justa, un poco corta pero grave, intensa, con cierta profundidad. Tiene ese sonido que tienes en la cabeza cua ndo entras en un estudio pero… que al final nunca terminas consiguiendo.

Llevo unos días tocando en la cocina, guitarra en mano, en cierto modo añorando aquellos conciertos en los que me enfrentaba a corazón abierto con el público. Sin ceñirme exactamente a las producciones de los temas, ni en las maquetas, ni en los discos. Cuando tocas con otros músicos tienes que ceder un porcentaje muy alto de tu creatividad original entre los instrumentos que llevan la canción a los oídos de la gente, y últimamente siento que no me conformo con ese 25% que me queda después de repartir entre 4.

No se puede obviar cosas como que la canción nació en la soledad de un cuarto, en la penumbra de un atardecer, en la candente intimidad entre guitarra y corazón que se funden apasionados haciendo música y canción.

De ahí he vuelto a sentir que "más agua que en el mar" originalmente no era una canción tan cañera como lo es hoy día, y me reconforta tocarla más pausada, más sentida, dando a mi garganta más profundidad y expresión. Otras canciones como De arena o Al Norte adquieren otra dimensión abrazadas por el silencio. Y cuando estoy inmerso en esta inmensidad de acordes oceánicos me vienen a las manos y al corazón otras canciones que se quedaron fuera de "Sindicato de canciones", canciones que también llevaron su tiempo, como amores del pasado, celosas de otras canciones que sí fueron elegidas para el disco me llaman por dentro haciéndose las víctimas, chantageándome con sus reproches, pidiéndome otra oportunidad al menos en esos conciertos que me doy  en la cocina. "Kilómetros de Blues", "Yo no sabía nada", "No estás sola"…. no quieren caer en la carpeta de canciones desechadas…

En plena gira de presentación por toda España del disco no tendría sentido un concierto acústico de Sandropop en una sala de sillones y silencio, pero me pide el alma desnudarme en canciones en estado puro, en la esencia más mínima y primaria de lo que es una canción en sí misma: una voz y una guitarra.

No sé, quizá busque una sala para darme este capricho, aunque tenga que darlo como concierto "no oficial" o bajo otro nombre…

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