El instituto.

Ayer pasé por mi antiguo instituto, el de los dos últimos años antes de matricularme en Historia en la Autónoma. Hacía años que no pasaba por allí, y cuando digo años, digo "años", completos, con sus 365 días y sus noches completas. El Joyfe de Carabanchel era un concertado de esos mitad público mitad privado que supuso para mí el cambio a unas aulas por fín "mixtas" tras 7 años en un colegio de curas (Escolapios de Getafe)….

Tengo buenos recuerdos de aquella época, saqué buenas notas y también hice una buena selectividad. Fueron años donde definitivamente me enamoré por completo de mi asignatura favorita "Historia" y donde pude exponer abiertamente mis ideas frente a profesores y compañeros consiguiendo un efecto curioso: la gente de derechas me tildaba de "rojo" y la de izquierdas de "facha". Aún así, recuerdo más respeto en la etapa del instituto que en la Universidad, donde la enseñanza y los exámenes estaban totalmente dirigidos políticamente.

Era una época en la que aún la música servía para identificarnos a unos de otros incluso en nuestra forma de vestir, nos influenciaba en nuestra forma de relacionarnos, nos definía la zona donde salíamos, las carpetas forradas de nuestros grupos favoritos, las pintadas de la mesa, los momentos de parque y cerveza….

Para ir a clase siempre he tenido que viajar en transporte público, de pequeño a Getafe, luego a Carabanchel y después a Cantoblanco… desde Leganés a todos esos sitios. Ese contínuo desplazamiento hacía que no tuviese un lugar fijo donde arraigar amistades, cuando salía los fines de semana lo hacía por mi barrio en Leganés o por el centro de Madrid con diferente gente dependiendo del plan. Me recuerdo poco activo en aquella época a nivel musical, estaba más obsesionado con la política por aquel entonces. Musicalmente me recuerdo comprando muchos discos, había una tienda de discos muy cerca del estanco en la principal Vía Lusitana, a 3 minutos de clase. Pero no era una época en la que compusiese algo que mereciera la pena. La guitarra y yo teníamos una relación más superficial que la que tuvimos ya en los años universitarios.

Volando sobre la nube de esos recuerdos pasé por la puerta de aquel instituto, esperando ver el bullicio de las nuevas generaciones… pero me fuí desvaneciendo al ver que la puerta principal estaba sellada con cadenas, el polvo en la fachada denotaba un aire de abandono total, y desde la calle pude ver claramente que mi instituto estaba cerrado, abandonado. Una lucha interior se apoderó de mis sentimientos: no ha pasado tanto tiempo….

Sí Sandro, ha pasado mucho tiempo, más del que crees…

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