Una bella noche en el Kingston.

Llegábamos tarde, lo sabía. También sabía que llegar antes no garantizaba nada porque el partido del Madrid – Atleti tenía a la gente retenida frente a los televisores. Aún así nunca tuve claro si el fútbol resta público de un concierto a Sandropop o no. Para colmo en el camino se puso a llover, y que llueva en un trayecto de 50 kilómetros entre Leganés y Alcalá significa tráfico lento, más tensión al volante y nervios. Pero tuve la fortuna de aparcar prácticamente en la puerta del Kingston.

Siempre que entro a esta sala hay una sonrisa, una mano tendida que me da la bienvenida y en general un buen rollo y respeto que hacen digno, muy digno ser artista.

Ésta vez el concierto estaba programado para la sala  de abajo. Es cuestión de gustos, hay gente que prefiere verme en la sala de arriba, más cómoda y con mejor acústica. Abajo es más grande, cabe más gente, más apropiada para un sábado por la tarde/noche. Eso te condiciona. Pero más o menos yo tenía un repertorio preparado orientado a un público "mixto", formado por parte de mi gente y parte de casuales de la sala.

Al llegar Victoria me preguntó qué tipo de concierto iba a dar hoy, si más marchoso y movido o más tranquilo…. obviamente ayer pedía ser un concierto menos íntimo y más marchoso. La sala llena, no cabía un alfiler, (buena señal comenzar esta parte final de la gira llenando una salita en Madrid)… pensé.

Tego una herida en el dedo gordo que me impide coger la púa con seguridad, el otro día me segué la uña con un cortador de embutido y tenia en carne viva parte del pulgar. Quizá por eso fuí más comedido con la guitarra, pero buscando el equilibrio entre voz y guitarra creo que me salió un concierto bastante decente para lo que me dolía el dichoso dedo.

Viejas caras, conocidas, todos ellos se sabían las canciones enteras y aunque desde el escenario no lograba escucharles con claridad me sentía arropado leyendo en sus labios las estrofas y estribillos a la par que yo los cantaba.

Me sorprendí, y mucho, al verme lo en forma que estoy con la técnica de mi voz. Se me ha limpiado bastante las cuerdas vocales y lo noto sobre todo en los tonos altos de algunas canciones. Donde antes me salía una arenosa niebla aguda, ahora emana una cristalina voz limpia que me parecía milagrosamente extraña en mi voz. Eso me dio alas y arriesgué un poco más de la cuenta en algunos temas del repertorio.

Al final del concierto, vendí algunos discos, firmé y me hice algunas fotos.

Una gran noche y un grandísimo recuerdo arropado por fans de toda la vida. Qué sería yo sin ellos?

¿te gustó?? comparte!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.