Bunbury… 20/12/08

bunburyjoyslava

Una broma telefónica frustrada fue el origen. Javi Pendelton quería gastarme una broma sobre un supuesto casting para una serie de televisión, pero sus dejes al hablar le delataron y a mitad de su representación le pillé. Al final unas risas…

Cuando alguien te pregunta "¿Qué tienes que hacer el sábado a partir de la una y media del medio día?" te quedas bastante a cuadros sobre todo si te lo están preguntando un miércoles. Pero en mi cabeza tenía una pequeña agenda que tenía remarcado el 20 de diciembre como algo especial… y especial es que Bunbury toque en una salita para menos de mil personas. En su día me ofrecieron entradas y me negué estoicamente por el precio fundamentalmente, moralmente no me podía permitir los 52€ que valían las entradas. Mi religión no me lo permitía….

Javi Pendelton me hizo ayer su particular regalo de Navidad… y estuve en Joy Eslava viendo a Bunbury junto a otros 899 privilegiados.

No había estado nunca en esa sala. Ni como discoteca ni como sala de conciertos. Así que el impacto fue aún mayor en esta mi "primera vez". Lo primero que me sorprendió de la noche, es lo bien que funcionó la cola, la organización para entrar a la sala, en menos de 20 minutos entramos todo el mundo a la sala sin empujones, ni avalanchas, ni desorden alguno… civismo absoluto. Ya dentro, el aire a teatro, con sus palcos, con ese cierto recogimiento que te produce ver que estas en un sitio tan especial te hace presagiar que lo que vas a ver va a ser diferente a lo que puedes estar acostumbrado tras haber visto llenar el Palacio de los Deportes de Madrid con 15.000 almas dentro y un montaje de luz y sonido grandilocuente y espectacular.

No se hizo esperar. A las 20.30hrs aproximadamente salen todos a escenario y comienza el ritual, la ceremonia, la comunión de ARTISTA (con mayúsculas) y público. Bunbury aparece ataviado con sus habituales gafas de pera y calado con el tradicional sombrero sureño. La ceremonia acaba de empezar. El hombre delgado que no flaqueará jamás… daba pié al aviso que a la tercera canción hizo a los presentes "hoy tocaremos todo el disco"… Sentencias y denuncias contra la política que cierra salas de conciertos en Madrid a manos de los Policías de lo Correcto…. a los que invitó a "chuparle la polla" (textual) … y una justificación gratificante de lo íntimo del concierto comparándolo a una "cena de empresa navideña" … son algunas de las perlas al más puro estilo Bunbury que dejó en el aire para meterse en el bolsillo a los que aún creemos en la música en directo.

Ya harán los críticos musicales su particular crónica del concierto, pero.. qué voy a decir yo? siempre que le tengo delante se me cae la baba… tiene todo lo que admiro y envidio de un artista: magnetismo, poder de atracción, seguridad, sensibilidad, fuerza, expresión, carisma, violencia, ternura, y sobre todo honestidad. Sí, Honestidad a lo grande, dentro o fuera del personaje que hace años se creó, qué mas da?. Te guste o no te gusten sus formas, cuando lo tienes delante en frente de tí, en tercera fila… ves lo grande que es un tipo que se ha hecho a sí mismo. Pero lo de ayer fue aún más impresionante si cabe… porque el artista Bunbury no tenía tras de sí más cubierta que el montaje de unas humildes luces de ambiente de la propia sala. Pura esencia de Rock,n,Roll, guitarras, bajo, batería y teclas… un concierto en un club pequeño, como en los orígenes de quien empieza a ser algo, frente a tí un artista que convierte en disco de oro cada uno de sus trabajos, lanzamientos internacionales, giras de 15 meses… tocando para 900 personas en el corazón de la ciudad y pendiente de terminar antes de que cerrasen el último metro…

Me da verguenza reconocer que de tanto decirme la gente que le encanta mi versión de "infinito" en el tributo "pequeño gran hombre" me llegué a creer algo… hasta ayer… el muy cabrón ha revisado su versión y ahora es sencillamente aplastante… Días como estos te animan a seguir mejorando en esto, y a la vez te hacer ver los años luz que te distancian de las estrellas, que lo son porque están allí, en el cielo y jamás se caen del cielo.

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