Qué noche la del aquel día.

Sandropop en Aperitoche 15/01/09 Foto: Rak Años? bueno quizá sea demasiado exagerado, va un poco con mi estilo, pero exagerado al fin y al cabo. Pero aún así lo cierto es que hace mucho, mucho tiempo que un concierto no me hacía sentir tan digno como artista.

El Jueves 15 volví a subirme al viejo escenario del Aperitoche, el mítico Aperitoche en Las Rozas. Allí solía hacer acústicos canallas, mi repertorio de los 80`s. Pero en esta ocasión iba con los chicos de la banda a presentar mis canciones, mi repertorio. Más o menos contaba con algo de gente, la clá particular que se movía por la zona la verdad prometía bastante. La hora del concierto en cambio me parecía un inconveniente empezar a las 23.30hrs, la gente madruga un viernes, no sé que tipo de gente puede llenar una sala de conciertos un jueves por la noche sabiendo que como pronto saldrá de allí a la 1.30 de la madrugada.

Aún así la gente respondió. Mi gente y la gente habitual del local crearon en cuestión de 20 minutos el ambiente ideal para un jueves de concierto. Si a todo esto añades un buen sonido y un escenario que sin ser amplio es bastante cómodo, el resultado es que se te pone todo muy de cara para hacer una buena actuación, una buena gala.

El repertorio no fue sustancialmente distinto al de La Boca del Lobo, cambié de orden un par de temas para no llegar asfixiado a mitad de concierto y resultó ideal.

Me sentí muy cómodo, muy bien de voz, muy bien de fuerzas, de fuelle… respiraba llenando muy bien el diafragma a lo ancho y largo de mi torso. Me sentí cantante, artista, muy confiado en mí mismo. Pero es que además la banda estuvo a la altura. David a mi izquierda cada vez se suelta más con los coros y está muy seguro con la guitarra. Alex es mi seguro de vida, no falla nunca. Danny está en una progresión que promete. Y la gente… mi gente… el público puso mucho de su parte para que la noche se tornara mágica. Las canciones volaban por la sala con una fluidez inusual, la resonancia de mi voz reverberaba con la perfección estereofónica de un estudio de grabación. Me parecía tan perfecto que me aventuré en solitario a tocar en acústico unos cuantos temas de los 80´s armado de mi acústica roja (Maika).

Estuvo tan bonito que hasta me dió pena que se terminara el concierto. En la última canción se me pasó por la cabeza el tiempo que pasará hasta que volvamos a tocar en Madrid y me estremecí un poco por dentro. Quizá volvamos a la Boca del Lobo en Abril y en este momento me parece una eternidad.

Vendimos y firmamos unos cuantos discos, a decir verdad más de los que me esperaba. Y para mayor sorpresa las chicas han hecho unas fotos preciosas del concierto.

Todo tiene su punto, y su aroma, su ambiente… y las salas no nacen con estas cualidades. Son producto de los años y del cariño vertido en esas paredes por alguien que no sólo ve un negocio en su local, y es que Pedro ha logrado hacer del Aperitoche un lugar lleno de magia. Quizá tengan mucho que ver las hadas que decoran la sala.

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