Me necesito, me estoy esperando.

Foto0002 Como un coche aparcado en la calle en pleno invierno, y lo que le cuesta arrancar igual está costando echar a andar el proyecto que tengo en la cabeza para el año par que nos viene encima. Hemos grabado 4 temas y quedan otros 9, pero estamos avanzando de un modo “invisible” pero avanzando. En casa estoy produciendo algunos caprichos que abren puertas a otros caprichos. Bonita cadena de creación.

Sin embargo me siento vago, no quiero forzar nada, trabajar sí, pero no forzar y esta semana no he hecho nada, bueno sí… tirar del carro, y ha sido infructuoso.

Hoy viene Pedro a casa, vamos a ver dos temas antiguos, les quiero dar una base muy de “piano” y Peter es ideal para eso. Espero que nos cunda. Quizá el domingo ensayemos, no todos, pero sí quizá David, Peter y yo. Nos comen la cabeza los arreglos de los temas que quedan. En casa estoy solucionando 3, a falta de dos detalles saldrán de mi cuarto casi para entrar en estudio directamente. Peter tiene en sus manos terminar una canción muy emotiva él solito y otra más que terminaremos de decidir hoy. En el fondo no falta demasiado, pero me parece un mundo porque no llega el día en que coincidamos toda la banda en el local, y eso me mata, me quema, me pesa, me hunde…

En el fondo estoy tranquilo porque veo el vaso más que lleno, rebosante de nuevos temas, pero no quiero atropellarme a mí mismo con más ideas nuevas hasta que las cosas no estén en cierto modo más ordenadas de lo que están hoy día. Hay canciones, unas producidas, otras menos, pero las hay… pues con lo que hay demos forma al proyecto y mañana habrá tiempo para los diabólicos experimentos electrónicos que tengo en la cabeza.

Dos discos están marcando mi forma de ver el nuevo disco: “No line on the orizon” y “Helville de luxe”. Salto de uno a otro en el cargador de cds del coche solidificando conceptos gaseosos en mi inquieta curiosidad por algunos sonidos “sintetizados”.

Sobrevuelo cafeterías que no dejan posarme demasiado tiempo, los posos del café no me son tan reveladores como antaño. Parece que Madrid no me está inspirando tanto como en otros discos. Siento la voz de la inspiración demasiado alejada del imperio del cemento. Quizá en el Norte, o un paseo en bicicleta. Necesito escribir un poco más, algo más, rematar las 5 ó 6 líneas que hay a medias en muchas canciones, pero me distraen los ruídos con más facilidad que antes. Además he tenido delante guitarra y piano, y les he dado la espalda. He cogido el cuaderno y he encontrado mucha niebla… Esperaré mi momento, nadie me ogliba, sería absurdo que me agobiase a mí mismo.

Llegará, la tormenta… llegará.

Me necesito…

Me estoy esperando.

Soy paciente conmigo mismo, llegaré tarde o temprano y no me defraudaré.

Y nunca se sabe, la última frase que escribí de un estribillo me asaltó después de leer una entrevista a Terry Guilliam en Man, así que imagínate cómo están las cosas.

Llegaré, solo tengo que estar tranquilo y esperarme… pacientemente… porque me conozco y sé exactamente con qué retraso cruzaré la línea.

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