Emociones de consumo interno.

La semana es algo incoherente, no te deja coger ritmo, porque cuando estás de bajón el sistema te obliga a cumplir determinadas obligaciones y cuando estás de subidón hiperactivo te colocan un fin de semana obligado a descansar. No me jodas. Psicológicamente te dejas influir por el sólo nombre de los días, si es lunes tienes que estar jodido obligatoriamente y contento si es viernes… Parece que seas imbécil si estás contento un lunes y decaído un viernes. Esta montaña rusa de bioritmos de obligado cumplimiento me toca la moral.

Sandropop en directo - Foto: Esther Arcos Hemos estado empujando un poco más el carro del nuevo disco grabando temas de nuevo. Ahora vamos más a piñón fijo, se notan los ensayos. Los chicos tenían razón. Aunque intento mantener la calma a veces me desespera el paso del tiempo, pero no me agobio como antaño. Soy menos tremendista y he aprendido a nadar en el mismo vaso de agua en el que antes me ahogaba. Claro que no está saliendo todo de color de rosas, pero está saliendo mejor de lo que yo esperaba.

Antes acoplaba mi vida a la música y ahora es al revés, y la verdad me va mejor. Al menos me siento más equilibrado, controlo mucho más los bajones y encajo mejor los golpes bajos. Ves? en eso no ha cambiado la cosa en todos estos años. Madurez.

En otro orden de cosas la música sigue sorprendiéndome, pensaba que Sindicato de Canciones iba a ser el tope de calidad de mi carrera y que superar ese disco iba a ser imposible, y bueno, estaba equivocado. Escuchando las primeras pre-mezclas y viendo cómo suenan las cosas que estamos haciendo ahora estoy cambiando de opinión. Creo que el nuevo disco va a sonar tan bien o mejor que mi anterior trabajo, mis discos dependen mucho de mis estados de ánimo y éste disco va a tener mucha sustancia, en el pentagrama y en el verso.

Uno de los momentos más emocionantes de la grabación ha sido la toma de cuerdas de “Kilómetros de Blues”, sobre las pistas de batería de Alex nos metimos a trabajar Peter y yo los arreglos de teclados y la verdad ha sido uno de esos momentos en los que he sentido cosas que hacía años no sentía. Esa sensación de estar escuchando exactamente lo mismo que tú tienes en la cabeza cuando te imaginas un tema terminado, acabado… suena a película, grande, no sé, suena a eso que quieres que suene un tema emotivo. Por supuesto el resto de los temas está quedando del carajo, pero es que Kilómetros es mi niña bonita desde hace años. Me felicito por decidir incluir ese tema en este disco.

Es increíble cómo estamos grabando este disco, Alex graba en su casa las pistas de batería sobre unas referencias que le paso de mi pequeño estudio casero, luego nos manda una mezcla estéreo y sobre ella Peter y yo nos metemos a arreglar los teclados, pianos y sintes… nos encanta. Lo flipamos con los mismos arreglos analógicos, loops siderales y cosas así. Quizá nos sobre alguna pista pero bueno, mejor así que darnos cuenta de que tenemos que pegarnos otra sesión para buscar lo que falta. Cuando me quedo solo en el estudio y escucho los temas con más detenimiento también meto algún detalle de relleno en los midis que se me quedan desnudos, no demasiado, pero sí lo suficiente como para que mis oídos no me echen en cara de por vida que dejé huecos incomestibles para mi gusto musical.

No quiero pecar de recargado, alguien me dijo en su día que abusaba demasiado de arpegiadores en cuanto me quedaba solo, así que esta vez intento meterme a programarlos yo personalmente buscando camuflarlos como puedo, pero dejando bien patente su presencia en la mezcla de las pistas.

Cuando Peter y yo terminamos las pistas de teclados le mandamos a Pablo lo que tenemos y él va grabando el bajo sobre las referencias que le mandamos. Así ganamos tiempo y nos podremos meter la semana que viene a grabar las guitarras con David en el estudio de Julio Goñi. Me engaño pensando que con una semana de grabación de guitarras tendremos bastante, conociendo a David debo concienciarme de que su exigencia a la guitarra nos llevará más tiempo del que me gustaría. Aún así merece la pena.

Finalmente terminaremos en casa de Paul Castejón para editar todo lo que hemos hecho y le daremos la forma definitiva que irá en la mezcla del nuevo disco. También grabaré en su estudio mis voces y demás. Veo que pasa el tiempo, los días… los lunes arrasando con todo.

El tráfico estará ahí fuera de por vida, y los semáforos seguirán abriendo y cerrando el paso de los corazones dormidos de gente que sigue soñando con mejorar su propio presente. Seguirán sonando en la radio los de siempre y los demás seguiremos acoplando nuestros sueños al poco espacio que nos deja la rutina para habitar nuestro espacio de ilusión.

Más café, soy el gato que canta al tejado de nadie.

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