Recording (Capítulo II)

No podemos avanzar más rápido, y además cuanto más queremos correr peor salen las cosas. Es una ley universal y obviamente no iba a ser una excepción conmigo.

Las pistas de guitarras están casi terminadas, a groso modo los temas están prácticamente finiquitados excepto la voz, pero no me quiero meter a cantar hasta que no estén los temas montados y mezclados en toda su instrumentación.

Quiero estar concentrado en la voz en el momento que me meta a grabar lo mío, pero de momento me armo de paciencia hasta que David y yo terminemos las guitarras. Grabamos días sueltos cuanto nos deja libre la agenda personal, a ratos, productivos, pero muy muy lentos. Cada vez que grabamos una pista se nos ocurren cosas nuevas y otras cosas que parecían estar claras de los ensayos ya no las vemos tan geniales como antes de empezar a grabar.

Ayer además nos dimos cuenta de que había desaparecido una pista del tema “No estás sola”. David lleva toda la mañana regrabándola. Además hoy queremos terminar esas pequeñas pistas de arreglos que son la “sal” de algunas canciones, pero con las que hay que tener especial cuidado. NO hay que pasarse, ni tampoco quedarse cortos.

Confío en David ciegamente, es un guitarrista genial para trabajar con él en estudio, le pides cualquier cosa y la hace.

El calendario no está siendo propicio, se acerca temerosamente la semana santa y yo personalmente quiero dejar acabado toda la música del disco antes de esas vacaciones.

Creo que vamos muy bien en cuanto a calidad de grabación, pero muy mal en cuanto a planificación de lo que queda por hacer, hace mucho tiempo que no me siento conmigo mismo a tomarme un café y ver en un papel las cosas más claras.

Sin embargo cuando escucho todo lo que hay hecho se me ponen los pelos de punta. Y sólo por eso mi paciencia encuentra un punto de placer consentido.

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