Recording (empujón final)

Sí, ya queda sólo un día de grabación… parece mentira, pero ya no queda nada, algo de luz al final del túnel empezamos a ver.

Recuerdo una entrevista con la Cadena Ser de Burgos, la periodista hacía un recuento cronológico de mi discografía observando muy avispadamente que entre cada disco pasaban aproximadamente 3 años o más. Me preguntó por qué tanto tiempo entre discos. Le pude haber dicho cualquier paranoia, cualquier argumento que engrandara un cierto aire de artista interesante y meticuloso. Pero decidí ser sincero, totalmente sincero.

Pasa tanto tiempo entre disco y disco porque cuando sacas uno, te tiras dos años girando, tocando por todas partes para intentar llevar tu disco lo más lejos posible y a la mayor cantidad de gente. La razón es bien sencilla, tocando y tocando tienes más posibilidades de vender el disco “in situ” a la gente que le ha gustado el concierto. Así he vendido cientos y cientos de discos y sinceramente han sido los mejor vendidos de mi vida.

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Es incalculable el infinito valor que tiene que alguien se acerque espontáneamente a tí después de una actuación en una ciudad que no conoces para que le firmes el disco que acaba de comprar en la barra.

Después de dos años de gira pura y dura necesitas un descanso, meses. Y cuando afrontas la composición de un nuevo disco hay una planificación detrás muy dura cuanto tienes que autogestionarte la producción de tu nuevo disco. Graba maquetas en tu casa, pásalas a tus músicos, busca local para preparar los temas, busca estudio, busca productor, negocia con tu editorial, etcétera…

He comenzado la planificación y grabación de este disco en verano pasado, prácticamente nos bajamos del último concierto en las Fiestas de Leganés con la mitad del disco medio compuesto, pero gestionar todo lo demás ha sido bastante complicado.

Los músicos han puesto mucho de su parte, pero también mucha gente como Julio Goñi (Rock & Pop) que ha puesto a nuestra disposición su tiempo y su estudio donde hemos grabado el 90% de las guitarras de este disco. Ensayos, y muchas revisiones en los arreglos del disco. Recuerdo las horas que nos hemos pasado en casa Peter y yo buscando los mejores ambientes de teclados para los temas.

Pero ya sólo queda grabar una sola canción, cuando digo grabar me refiero a cantar.

Cantar en el estudio una canción es el último eslabón de la cadena que empieza con la batería de Alex, los teclados de Peter, el Bajo de Pablo, las guitarras de David, y por último mi voz, mis letras, mi corazón delante del micro.

El miércoles me meto en el estudio de Paul Castejón con las ideas muy claras sobre la última canción y desde ese momento sé que estaré mirando cómo pasan los segundos en el reloj para escuchar las primeras mezclas de este pedazo de productor con el que he tenido la suerte de trabajar y del que, estoy seguro, voy a presumir durante los dos próximos años girando y girando, tocando y tocando por todas partes para llevar este nuevo disco cuanto más lejos mejor, a la mayor cantidad de público posible.

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