Recording (Capítulo final)

Se acabó la grabación. Último día en el estudio de Paul Castejón dejándome la voz, dejándome los últimos empujones de diafragma a petición de las órdenes de Paul al otro lado de la pecera. “Sandro está bien, pero creo que lo puedes hacer mejor”, “Sandro si no te importa vamos a cantarlo otra vez”, “Sandro en esta toma hay cosas que me gustan pero molaría tener otra toma entera de la misma parte”, “Sandro ese coro lo puedes hacer perfectamente tirando de diafragma”, “Sandro vamos justamente a esta parte, hay algo que no me convence”…..

Horas, y horas… si algo va a estar bien grabado en el disco va a ser la voz joder.

Después de terminar todas las tomas suena la frase mágica. “Sandro creo que lo tengo todo, vente para acá y vamos a escuchar”…. Voy como un zombie, después de 3 ó 4 horas en la pecera de la que he memorizado hasta la última mota de polvo, me quito los casos y me siento en el sillón frente a los bafles a escuchar. Aún sabiendo que lo que escucho es lo mejor que se puede sacar de mi voz, encuentro fallos, encuentro cosas que me parece mentira que mi voz haya hecho, cosas que me gustan y otras que ni de coña… “joder Paul, voy a repetir eso”… me meto en la pecera, me pongo los casos de nuevo y vuelvo  a cantar la misma frase, más concentrado

Hoy Paul se da la vuelta y me dice…. “Bueno ya está todo no?” me parecía mentira, pero así es… está todo, todas las baterías, bajos, guitarras, acústicas, teclados, arreglos, programaciones, etc… todo, todo, todo en el ordenador…

Hoy estaba especialmente cansado, creo que podría haber grabado en una hora menos, pero bueno. El resultado final ha sido acojonante. No me esperaba tan buenos resultados en una canción en la que me sentía tan cómo cantando. Los coros han sido un puntazo, y lo más gracioso es que casi los he improvisado sobre la marcha.

Ahora viene el trabajo en el que el más mínimo milímetro hacia la izquierda o hacia la derecha puede darlo todo al traste, o hacer de una canción algo genial para los oídos. Es el momento de las mezclas, colocar todas las frecuencias en su sitio, ubicar los instrumentos en el lugar adecuado, la voz sobre todo y sobre la que gira todo lo demás.

A partir de este momento iré al estudio a escuchar canciones en grupos de cuatro o cinco. Y a partir de ahora habrá que pensar si el título que hemos pensado para el disco es el apropiado, hay que pensar el orden de las canciones, hay que hacerse las fotos con urgencia, ir planificando la presentación oficial del disco, intentar cerrar conciertos a los que llamaremos “gira”, y un largo etcétera que dan sentido a todo esto.

Cuando escribo esto se me caen los párpados de sueño y cansancio, pero con una sonrisa en el fondo de mi alma de artista que me dice “buen trabajo sandrito, buen trabajo”….

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