La estrella del rock se baja del escenario, se vuelve vulnerable (¿alguna vez no lo fue?). Ella sabe lo que hay, juega unas cartas marcadas a sabiendas que la baraja es de un solo uso. Jugar con fuego puede quemarte el corazón, y cuando has perdido todo sólo te quedan los kilómetros y un blues sonando de fondo. El marinero con un amor cada puerto quiere navegar tras la estela de una sirena a la que no quiere compartir con más navíos que el suyo. Y cuenta las horas, los días y los meses que le vuelvan a llegar al mismo mar donde poder encontrarla de nuevo. Pero nadie es dueño de nadie. Es uno de mis temas favoritos, tambien de cierta...