Buenas noches Madrid.

La misma sensación de hace 10 años, quizá por la moqueta, por la tarima… por lo cerca que está el techo del escenario, o por las luces que te dan de bruces en la cara… Subir las escaleras, pocas, pero con sus dos escalones que te hacen elevarte uno poco más sobre las cabezas. Salvar los cables del escenario, no tropezar con ellos, no molestar al guitarrista….

Mirar al público y gritar “Buenas noches Madrid”….

Hace 10 años, subí al escenario del Orange Café para presentar mi primer disco “Mientras sigo Vivo” gracias a Cadena 100 y Roberto Pablo… y 10 años después vuelvo a subirme al escenario de la sala que más veces hemos llenado en Madrid: Orange Café. Las marcas pagan, pero para mí siempre será el mítico Chesterfield Café.

Tomo café en la cafetería del Hotel justo al lado de la sala, veo a la gente acercarse a la sala, poco a poco, esperábamos mucha gente, vino la que tenía que venir. 200 personas, para ser fiel a la tradición.

Me gusta aislarme antes de un concierto así, que nada me trastoque el castillo de naipes de mis nervios… no quiero saber nada de nadie, solo quiero silencio… quiero oír rebotar el eco de mi respiración dentro de mí.

Intento convencerme de que me da igual cuánta gente haya en la sala, que voy a dar el máximo la hora y media de actuación y que cuando baje el escenario tiene que estar ardiendo…

Hora de la verdad, no puedo evitarlo… el técnico de sonido pasa a mi lado deseándome suerte, le miro y le pregunto… ¿Cuánta gente hay?…. mira y me dice “200 personas Sandro, la sala está llena sube tranquilo”.

La misma sensación de hace 10 años, quizá por la moqueta, por la tarima… por lo cerca que está el techo del escenario, o por las luces que te dan de bruces en la cara… las escaleras, los cables, David ha empezado dándolo todo, Vikki sale del escenario y la pregunto si le ha salido bien el primer truco, me asiente con la cabeza….

“Buenas noches Madrid”….

Cabezas, muchas, sí, la sala está llena…. no hay brazos en alto, no hay gritos, la gente está estática, no todos se saben la primera canción “Herederos de Adán” enseguida me doy cuenta de que es un tema para interpretar no para conectar. Busco mi espacio arriba, el círculo vital del artista nace comprimido conmigo dentro y lucho por expandirme, hacia atrás es más fácil, quiero ver cuánto tardo en llegar a la batería…. y también quiero ver…. a qué temperatura corporal está el público de primera fila, los encaro, me los echo encima… todo controlado, sí… son los síntomas que denotan un buen concierto, el ambiente de la sala es propicio a hacer de ésta una gran noche. Me doy del todo.

Los 6 primeros temas son cruciales, van seguidos, enlazados, quiero ver si lo hago tan dinámico como Chenoa en sus conciertos, los ensayos salieron bien pero el concierto está saliendo mejor…. Sin amor en los bolsillos, Desde el corazón de la ciudad… mi guitarra responde bien, está afinada (menos mal), suena de cojones. Empiezo a reconocer a gente, uno por uno, gente que no podía fallar, gente que hacia años que no venía, gente que he visto crecer…. Juntos en la Miseria, y “tú” de Umberto Tozzi, este tema es un riesgo a ver cómo lo acepta la gente…. bien, la conocen, sonríen, algunos la cantan, empieza la conexión con la gente, definitivamente ha sido un acierto empezar el concierto con los temas antiguos.

“Al Norte” Vikki sube de nuevo, la veo muy segura, es una peazo de artista, recuerdo sus palabras en el ensayo “tranquilo Sandro, cuando subo al escenario me transformo” tenía razón. Es de las mías…. Noto que la gente reconoce el arte de Vikki, oigo aplausos, empiezo a cantar y por primera vez oigo a la gente cantar las estrofas… vamos, un poco más… estribillo “Al norte de un sueño donde tú eres mi horizonte” sí, ahora sí estamos en pleno concierto.

“No estás sola” quería cantarla con Joaquín Padilla, pero una gripe inoportuna me privó del privilegio. La gente la canta también, seguimos adelante en el repertorio empiezo a volar, canción tras canción, arriba suena tremendo, estamos todos super agusto. Ha merecido la pena esperar a que la sala nos diera fecha para presentar aquí y no en otro lado. El sonido de la Orange Café es una garantía para cumplir la máxima de la música en directo “para nadie es tan importante el sonido como para el artista”….

All right Baby era el momento cúlmen del concierto, donde Vikki hace el número del bastón y yo canto junto a ella…. sale espectacular, Infinito, como un animal, Kilómetros de Blues…. engancha más y mas a la gente… Black is Black, ha sido la bomba, no hay fallos, todo sale perfecto y terminamos con Principiante Veterano en plan lenta, piano y voz… después se enganchan los demás.

No me puedo creer que llevemos más de una hora de concierto. Quedan dos temas… “No engañes a los ángeles “ (joder la ilusión que me hacía cantar este tema con las alas y la máscara por fín la cumplo)… y “ Más agua que en el mar” con la gente dejándose la garganta conmigo….

Final, aplausos, sudor, abrazos, saludos al público, me invade cierta tristeza, siempre que acaba un concierto algo dentro de mí llora.

Firma de discos, abrazos, amigos del alma, fotos…. recoger y después fiesta post-concierto en Atomiun. Rak y Anna se lo han currado tremendamente para que la fiesta sea un éxito, la sala está petada de gente… Más fotos, y…. por fín…. Un johnie Walker con Coca-cola con 3 hielos por favor…lo necesitaba.

La fiesta se alarga plácida y dulcemente hasta el amanecer… Isa, Judith y yo en un punto de encuentro donde siempre volvemos a vernos, la palabra, la amistad, nuestras creencias, y la razón fundamental del ser.

En el fondo estás en esto por días como éste. Por esos momentos que pase lo que pase estarán en el fondo de tu ser, tatuados a fuego en las paredes de tu corazón, con mayúsculas una leyenda que dice estoy orgulloso de ser lo que soy y tengo cojones suficientes para subirme de nuevo ahí arriba y gritar “Buenas noches Madrid”.

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