Orgullo

Fue sólo una conversación telefónica, nada más, pero visceral y emocionante. Una de esas llamadas que recibes casi adolescente, en la que te cuentan aquello que “dicen por ahí”.

Me salió la vena de la autodeterminación, una declaración de principios en toda regla pero que más que para defenderme me sirvió para interiorizar en mí mismo ese orgullo artístico que no recordaba.

Sandropop es Sandropop, con todas sus ventajas e inconvenientes, algo que podría hacer cualquiera que se lo propusiera pero cuya dificultad reside en mantenerlo a lo largo de los años, y puede parecer que 10 años son pocos, como también te digo que no son lo mismo 10 años en la carrera artística de (por ejemplo) Alejandro Sanz que en la mía.

10 años sin ser nada relevante en el mundo de la música deberían haber bastado para haber acabado conmigo a las primeras de cambio, pero todo lo que llevo detrás no debe cegarte los ojos y creer que sin todo lo que me adorna yo no sería nada, porque precisamente llegué a este circo con tan solo una guitarra entre las manos. Y con tan poca artillería ha habido munición suficiente para seguir atrincherado en el escenario a base de parapetos como “Al Norte” “más agua que en el mar” “ juntos en la miseria” “sin amor en los bolsillos” por ponerte sólo unos ejemplos de razones que mientras sigan saliendo de mi boca y sigan entrado por las orejas de la gente con el cariño que lo están haciendo me seguirán manteniendo firme en mi batalla contra lo que más odio en esta vida: ser uno del montón.

Contigo o sin tí Sandropop ha sido, es y seguirá siendo un tipo que puede hacer las cosas más grandes o más pequeñas dependiendo de la botella donde se las tenga que beber, pero el trago sigue siendo el mismo: música para los corazones, sindicato de canciones.

133122_467827461308_671381308_5828624_6337934_o

¿te gustó?? comparte!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.