Curso 2011 Evaluación final

Éstas épocas de sol estival me recuerdan a mi época de estudiante y los agobios que me entraban porque los calores significaban exámenes finales y tengo que reconocer que nunca fuí demasiado holgado en mis deberes académicos. Igual que cuando era un chaval, siento ahora el fin de temporada para los cantantes de invierno como yo y ese sentimiento viene acompañado de una inevitable evaluación final de la temporada que creo apruebo por los pelos.

Hace ya tiempo que terminó la grabación de mi último disco, Principiante Veterano, y tras una presentación más que satisfactoria en el Orange Café se sucedieron una serie de acontecimientos (habitual divorcio sello discográfico y artista) que dinamitaron las expectativas que tenía sobre su promoción a menos a corto plazo.

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Al contrario que antaño lejos de desesperarme me lo tomé con filosofía y creí firmemente en los cauces normales de promoción propia que tan bien me habían funcionado en situaciones similares. La verdad no me fue mal, pero la situación del país no es la alegría de la huerta precisamente, y donde antes bastaba con una llamada telefónica hoy hay que trabajarse el doble poder conseguir una fecha.

A ésto añade que algunas salas en las que solía tocar o han cerrado, o ya no hacen conciertos en directo por no ser rentables. Así que los conciertos con banda se han reducido a la mínima expresión y sólo los conciertos acústicos han dado algo de continuidad a la promoción del disco que espera aún su gran momento después del verano.

Que el disco esté en la tienda no me preocupa demasiado, al fin y al cabo es lo más fácil de conseguir, pero lo que no soporto es estar trabajando sin mánager. Mi vida tiene en la actualidad una serie de prioridades que están como mínimo en el mismo orden de importancia que la música, y requiere mi absoluta atención y energía. Puedo repartir la concentración y la fuerza para mantener todos los campos de mi vida activos, pero una ayuda en lo musical me es vital para poder mantener mi profesionalidad habitual.

Los tiempos de grabación, composición y escritura de un puñado de canciones vienen tan a destiempo que no descarto publicar otro disco pasado el verano. No lo descarto porque en este momento no me siento demasiado identificado con canciones como “Herederos de Adán” o “Bajo Mínimos”, que sí, son buenas canciones a mi entender, pero ya tuvieron su momento y ahora mismo el momento actual me pide otras canciones, otro tipo de rollo, otro tipo de ambiente, un giro distinto a todo lo hecho hasta ahora, en cierto modo siento que con “Principiante Veterano” se cerró un ciclo compositivo y con el que además cerré antiguas deudas rescatando “No estás sola” y “Kilómetros de blues”.

Volver al Rincón del Arte Nuevo con mi guitarra bajo el brazo, con la humildad de hace unos años me ha servido de mucho estos últimos meses. Desde la gira de “Sindicato de Canciones” casi no volví a hacer acústicos por imposiciones del guión, y he de reconocer que fue un gran error (uno de los muchos que se cometieron con ese disco). Subirme al pequeño escenario del Rincón está devolviéndome una parte de mi vida artística que creí haber perdido y que al reencontrarme con ella de nuevo me está llenando de energía renovada para plantearme el futuro más próximo de Sandropop de otra forma totalmente distinta hasta ahora.

Éste es el punto en el que me encuentro y éste es momento en el que llega esta evaluación final que, a mi entender, llega en un mal momento porque creo que con un par de meses más podría haber sacado mejor nota. Quiero aprovechar el verano para poner orden en la montonera de ideas que tengo en la cabeza, frases, versos, estrofas y estribillos que tengo grabados en el móvil y ver qué se puede hacer con todo ello a partir de Septiembre. Algo me dice en mi interior que tengo que cambiar cosas a mi alrededor, en la banda, en los profesionales que están cerca de mí y en mi entorno en general, proque estoy demasiado acomodado artísticamente hablando. Pero esa toma de decisiones no se puede alargar mucho más que en las semanas venideras.

Solía saber qué notas había sacado por la cara que ponía el jefe de estudios antes de entrar al despacho….

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