Lo siguiente.

Empezar siempre empiezas por el principio, claro, y como cada cierto tiempo me pongo delante del material que tengo nuevo para empezar a trabajar y veo que me sorprende ver que hay mucho material donde empezar a trabajar un nuevo disco. Temas inacabados antiguos, ideas a vuelapluma grabadas en el móvil, apuntes de guitarra, progresiones de acordes interesantes, melodías susurradas a media tinta en el estudio…

No tengo ganas de enterrar “Principiante Veterano” decididamente se merece unos cuantos meses más de presentación en Otoño, pero no voy a dormirme en los laureles y voy a ir dando forma a lo que será mi nuevo álbum desde ya.

concert (58)

Siento cierta libertad después de haber cerrado ciclo con Principiante Veterano, parece como si se hubieran zanjado ciertas cuentas pendientes y que a partir de ahora no me debo nada, ni a mí ni a nadie, y empiezo a escribir desde cero una nueva etapa compositiva en mi vida artística. Quizá un cambio de estilo no me venga mal, me llaman la atención muchas cosas, la electrónica mezclada con aromas acústicos, me interesa investigar nuevos ritmos y profundizar un poco más en algunas ideas melódicas que se me antojan absolutamente nuevas en mi estilo.

Las canciones nuevas de “Principiante Veterano” como Bajo Mínimos o All Right Baby nacieron prácticamente en el propio proceso de grabación de ese disco, sin salir a directo en ningún momento hasta el día de la presentación del disco. Quizá haga algo diferente esta vez, la verdad es que la experiencia de estrenar un tema nada más escribirlo no me seduce demasiado, pero al final y a la postre ha quedado demostrado que sigue siento más efectivo que el “factor sorpresa” que creía iba a ser más determinante a la hora de vender un puñado de canciones en forma de disco.

concert (42)Pero hace tanto calo…, qué pereza da ponerse a sudar con la guitarra para terminar de dar forma a esas buenas ideas. Me apetece más escribir letras, sin pensar demasiado en su profundidad, más bien disparar a renglón seguido una maratón de versos con el que luego rematar matizando lo que merezca la pena. Algo así como cuando escribo aquí, todo seguido, sin revisar demasiado excepto cuando el corrector ortográfico subraya en rojo alguna patada ortográfica…

Añoro esos tiempos libres, infinitos, sobre la mesa de una cafetería escribiendo sobre hojas de papel cuadriculado, el tiempo que se pierde en la caligrafía al dictado de la musa es algo mágico que quiero recuperar (no forzar), para mis próximas canciones.

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