tiempo de gaviotas

gaviota

Es tiempo de gaviotas, esas que vuelan por necesidad o por placer. Es tiempo de valorar un instante y disfrutar sólo con mirar la luz de alrededor. El calor no es excusa, es sólo la sombra que acompaña. Estoy convencido de que los sentimientos se alteran, multiplican y exceden excitados en su composición molecular más básica por el calor del verano.

Las cosas que tienen importancia son aún más importantes, y las medianías de la vida bajan enteros su nivel de relevancia hasta puntos muy bajos de responsabilidad. Ni un ápice de cargo de conciencia se esconde tras la desidia.

Son los mimos la autocomplacencia, rampante, sigilosa, que se apodera de tí sin tan ni siquiera rozar la sensible piel del cargo de conciencia. Baja la guardia y mira atrás.

Submarinismo en utopías de futuro, las energías no crecen al ritmo de tus ideales, pero te merece la pena perder ese tiempo precioso en verte mejor en el mañana. Los planes que en otoño te parecían irrealizables ahora marcan un hito de futuro para hacerte sentir mejor en el presente, yo lo pienso, tú lo piensas… Poner persianas en el salón de tu corazón no te resguardará del frío si no tienes encendida la calefacción de un corazón apasionado baby.

Es tiempo de gaviotas, de vuelo suave, rasante, calmado y sin embargo temerario y veloz. Brisa marina sobre tu cara, oleaje de media tarde y puesta de sol tranquila.

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