Bitácora: La Boca del Lobo 25/10/2013

He dejado pasar unos días para que la euforia no me ciegue, y aún así, el mero hecho de recordar el concierto del pasado viernes 25 me sigue poniendo una sonrisa de oreja a oreja que me ilumina el rostro como hacía tiempo no me pasaba.

No era fácil volver a tocar en Madrid con la banda después de más de un año, con algún músico nuevo  y con la presión añadida de hacerlo en una sala en la que tan buenos conciertos habíamos dado años atrás. Y sin embargo fue uno de esos conciertos en los que uno sale contento, no digo satisfecho, pero sí contento y mucho.

Se avecinaba catástrofe, muchos whatssap y mensajes de última hora con gente disculpándose por su ausencia me hacían presagiar un desastre de afluencia. Sé que muchos artistas anunciamos mucho nuestros conciertos en las redes sociales, y luego, pasado el evento solemos escribir que fue un concierto mágico, maravilloso y muchas cosas más que enmascaran la escasa afluencia de público. Yo mismo he dado conciertos preciosos para no más de 10 personas en mis acústicos.

Pero el viernes fue verdaderamente increíble, con una escueta lista de puerta la mayoría del público allí reunido pagó religiosamente una entrada que además no incluía consumición. Y eso en los tiempos que corren es casi un milagro. Es verdad que hemos tocado reventando aforo hace dos o tres años, pero ahora era distinto. Sandropop no sacaba disco nuevo, ni presentaba videoclip ni nada por el estilo. Y sin embargo más de la mitad de la sala coreó, bailó y cantó las canciones como si  estuviésemos en la cresta de la ola. Sin estar llena la sala ni mucho menos hubo color y ambiente de concierto grande.

Nosotros no estuvimos bien, empezando por mí que venía de varios días de viaje. Había aterrizado en Madrid desde Canarias después de una noche en la que apenas descansé decentemente un puñado de horas. Y la banda, para qué negarlo, aun sonando muy limpia pero potente tuvo fallos en algunas canciones. Sin embargo fue un concierto especial, de esos en los que se crea un ambiente nebuloso que te hace sentir algo que sólo se puede sentir sobre un escenario como el de la Boca del Lobo.

Gracias a los que allí estuvísteis, a los que pagásteis una entrada por volver sentir las canciones en directo. Volveremos en breves, también será en una sala pequeña, y habrá más canciones nuevas que espero vayan calando poco a poco en vuestro cariño

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