2013

No soy de números impares, eso ya se sabe (a poco que me conozcas).

2013 apuntaba maneras, es la verdad, y cosas buenas me han pasado (y muy buenas la verdad) pero el “añito” ha terminado un poco en picado y eso ensombrece un poco los buenos momentos que he vivido. Emociones, a todos los niveles, no han faltado. Ha habido momentazos musicales, emocionales, amorosos, fotográficos, artísticos, familiares, laborales incluso. También he visto y vivido disgustos en el mismo orden de ámbitos y circunstancias vitales.

Si lo pienso bien, han pasado cosas que pasan en la mayoría de los años. Muertes, despidos, conciertos, cumpleaños, fiestas, borracheras, lamentos, cagadas, un poco de todo vamos. Pero este año parece diferente. ¿Por qué? quizá porque estamos sumidos en una espiral de pesadumbre contagiosa general que no nos deja ver lo bueno de la vida amplificando las miserias, que por otra parte son innegables. O quizá porque somos más sensibles con el de al lado si aquel no está pasando un buen momento nos sentimos contagiados en un sentimiento de camaradería o compañerismo que hasta hace poco no habíamos sentido.

Lo cierto es que todos conocemos gente que está mejor que nosotros, y lamentablemente vivimos un momento en el que hay mucha más gente que está mucho peor que nosotros.

Eso me hace valorar mucho más lo que tengo a mi alrededor, es cierto que hace años proyectaba la película de mi futuro en otro cromatismo y gama tonal muy distinto al que finalmente estoy viviendo. Pero, y ya me jode bastante el conformismo, viendo “la que está cayendo” me siento uno de los hombres más afortunados de la tierra.

Evito el término “tener” en si significado derivado de “posesión”, pero si tengo algo en mi vida, que estoy aprendiendo a valorar con los años que van quedando atrás, es mi capacidad de adaptación a las circunstancias. Y sinceramente, me estoy dando cuenta de que es quizá una de mis mayores virtudes. La pasión que le pongo a las cosas que emprendo me lleva a cegarme en empresas quijotescas que marcan con el paso de los años lo que soy, estoy siendo y seré. Pero no soy imbécil…. (mira otra cualidad que descubro ahora), y aunque me gustaría ser mucho más analítico y práctico, debo reconocer que habiéndome puesto la vida donde me merezco, no estoy ni de lejos donde debería. Y aún así, no dejo de ser feliz ni  uno sólo de los minutos que pasan sabiéndome dueño y protagonista total de lo único que sí “poseo”: MI VIDA.

Besos y rosas ……

…. desde el corazón de la ciudad

PD: Feliz Navidad.

 

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