en la trastienda del alma

números

Para cuándo?

da igual, sin fechas mola más.

Desde que no hay meta al fondo disfruto más el trayecto, velocidad por velocidad, sin adelantar a nadie, sin ganar ni competir, sin llegar el primero a ningún sitio, aprendiendo por fin del absurdo de llegar el primero a un semáforo en rojo.

Respirando acordes, armonías y melodías. Desatascando poros de la piel que habían quedado taponados.

Qué poco me importan ahora cosas que antes me parecían capitales!

En la trastienda del alma se amortizan las emociones. Letargo de emociones, invierno de creación.

Y la energía se desborda en la mirada, dando brillo a la retina, elegante forma de reanimar al náufrago perdido y rescatado por la misma ciudad que lo arrojó al asfalto.

Ni más ilusionado que antes, ni más cansado que lo necesario para dar cobijo a la inquietud. Voy de camino, sólo tienes que cerrar los ojos para oír mis pasos, cansados, pero firmes. Como el anciano que sube la montaña por el camino más tortuoso sabiendo de memoria cada piedra en la que tropezó en su juventud.

Tu déjame sólo, volveré a tí con más fuerzas que nunca. Con tantas que te haré daño cuando te abrace contra la pared, y después no habrá marcha atrás. Créeme te gustará volverme a ver después de haberme echado de menos, y te lo digo tan seguro porque a mí me ha pasado lo mismo mientras estabas inconsciente y yo absorto en la ignorancia.

 

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