Alter Egos

Uno de los cinco o seis Sandros que habitan en mí está haciéndose fuerte frente a los demás egos. No me molesta, son rachas, a veces el “yo” más loco las lía parda y parece que la fiesta y el desmadre es la tónica general de la existencia dentro de este manicomio que vive en mí. Otras en cambio viene el moderado y vierte su cordura sobre el manto de inconsciencia que reina en el ambiente.

Foto: Sandro Muñoz
Foto: Sandro Muñoz Lugar: Una preciosa casa de campo entre naranjos en Denia (Alicante) diciembre 2014

 

No basta con ponerse el traje de responsable, ya no me engaño con disfraces. Hay que dejar actuar al que habla desde más atrás, sabiendo que lleva más kilómetros en el trayecto.

Mi loco, y mi responsable ya no pelean como antaño, se miran y dejan espacio el uno al otro para actuar a lo largo del día con sorprendente equilibrio. Pero nunca se pisan los papeles, cuando hay desmadre hay desmadre, y cuando hay que ponerse serio tiemblan los cimientos.

Me sorprende de mí la capacidad de aceptación de mis “taras”.

Para ser de segunda mano disimulo muy bien los desperfectos del paso del tiempo. Maestro del escapismo y camaleón de la circunstancia, me vende bien la erótica del paso del tiempo. Ya no tiene la guitarra culpa de todas mis realidades, he dejado que haya más de una ilusión en mi vida y sinceramente hasta me conviene no estar atado a un sólo objetivo en la vida.

Vivir haciendo lo que a uno le gusta es algo que pueden decir pocas personas, y me siento muy afortunado de que haya muchas cosas que me gustan como para hacer de ellas mi forma de vida. Y gracias a la diversidad que “egos” que se sienten realizados haciendo dichas cosas mi “yo” mas universal se siente gratamente compensado.

Hay también decepciones conmigo mismo, o con alguno de mis alter egos, por supuesto, pero eso me enseña intrínsecamente a comprender a todas y cada una de las personas que me rodean sin que me lleguen a decepcionar tanto como yo a mí mismo en algunos momentos.

Y dicho, ésto, veo el 2014 como un año que he pasado regodeándome  en mis “cosas” y haciéndome más culto en cada una de ellas. No en todas, pero sí en la mayoría, así que mirando atrás siempre podré decir que 2014 fue una buena cosecha que dejó un recuerdo “reserva” que al degustar dejará ecos de satisfacción en mi paladar.

Felices Fiestas

 

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