Desidia nocturna

La 1 de la madrugada

Fumando, ordenando en la cabeza un galimatías de buenas intenciones para un año nuevo. No hay una jerarquía de prioridades, ni aspectos más inmediatos que otros que atender por urgencia o importancia. Simplemente “existen”, y muchos, aspectos que necesitan ser revisados con la serenidad de una edad que empieza a imponer su pausa a la hora de pensar las cosas.

Ya son dos cigarros,  lo primero que se me ocurre es volver a escribir en el blog.

La calle desierta en la madrugada de un lunes de invierno en enero, hace sonar el pasar de algún coche solitario sobre el asfalto, esa soledad del neumático y su rodadura sobre un desierto de alquitrán a estas horas me recuerda (suena absurdo) al oleaje del mar.

Antes de dar la vigésimocuarta vuelta sobre la cama, me aturdía el pensamiento la cantidad de cosas que debía de solucionar sin más demora. Ahora toda la ocupación de mis pensamientos me parece más tribial. Y todo puede esperar un día más,  llegado a ésta conclusión me siento culpable de dejadez y desidia con la vida misma. En la que aparentemente no dejo de hacer cosas, pero que en realidad no me llevan a ninguna parte. O quizás a ninguna parte donde me sienta orgulloso.

El cenicero ha dicho “basta”.

¿te gustó?? comparte!!!